
CAPÍTULO 1: “LOS GRITOS QUE NADIE QUISO ESCUCHAR”
Doña Carmen, vecina de la pareja por más de 15 años, habló con El Grito Popular temblando y con un rosario en la mano:
“Yo lo sabía. Todas las noches, ¡pum, pam! Se oían los golpes. Marisol salía con lentes oscuros hasta cuando llovía. Una vez le pregunté y me dijo que se había caído lavando el patio. Pero una no cae 20 veces al año, mijito”.
Según el informe policial al que tuvimos acceso exclusivo, los oficiales llegaron a la vivienda tras una llamada anónima al 911. Un hombre susurraba: “Creo que Don Robert ya se pasó esta vez. No se oye nada desde hace horas”.
Cuando entraron, Roberto estaba sentado en la sala, con la mirada perdida y una taza de café frío en la mano. No opuso resistencia. Solo levantó la cabeza y soltó la frase que ahora está en todos los titulares.
CAPÍTULO 2: LA CONFESIÓN QUE INDIGNÓ A TODO UN PAÍS
Fuentes dentro de la delegación policial de San Miguel nos filtraron parte del interrogatorio. Al preguntarle por qué lo hizo, Roberto “N” se encogió de hombros y respondió con una frialdad que dejó mudos a los detectives:
“Llevaba 10 años pegándole cada vez que tomaba. Al principio me daba rabia. Después me daba igual. Ayer… ayer simplemente me aburrí. Me cansé. Era como pegarle a la pared. Ya no sentía nada. Así que agarré el cable de la plancha…”
¡El cable de la plancha! Los forenses confirmaron que la causa de muerte fue asfixia mecánica.
El Subcomisionado Méndez, a cargo del caso, no pudo ocultar su indignación: “En 22 años de servicio jamás había escuchado algo así. Este sujeto no tiene un gramo de remordimiento. Lo dice como si hablara del clima”.
CAPÍTULO 3: ¿QUIÉN ES REALMENTE “EL CANSADO”?
En el barrio lo conocían como un hombre callado. Trabajaba de albañil desde los 18. Iba a misa los domingos. Pagaba puntual la tienda de la esquina. Nadie imaginó el monstruo que vivía en la casa de la esquina.
Su hijo mayor, Roberto Jr., de 24 años, nos dio declaraciones exclusivas entre sollozos:
“Mi papá nos decía que un hombre no llora y que las mujeres se educan. Mi mamá siempre lo defendía: ‘tu papá es bueno, solo tiene mal carácter’. Anoche entendí que mi mamá se murió defendiéndolo toda la vida”.
Los otros dos hijos, de 17 y 12 años, ahora están bajo custodia del CONNA. La menor de 12 años le dijo a una psicóloga: “Yo pensaba que en todas las casas los papás le pegaban a las mamás en la noche”.
CAPÍTULO 4: LAS SEÑALES QUE TODOS IGNORARON
Revisamos las redes sociales de Marisol. La última foto que subió hace 3 meses tiene un mensaje escalofriante. Se le ve con una sonrisa forzada y un moretón mal tapado con maquillaje en el pómulo. El texto dice: “Cuando te cases, que sea para siempre. En las buenas y en las malas”.
Sus amigas de la iglesia “Mujeres de Fe” hoy se lamentan. “Ella faltó al grupo de oración 4 domingos seguidos. Pensamos que estaba enferma. Le mandamos mensajes y solo dejaba en visto. Debimos ir a su casa”, dijo entre lágrimas la pastora Reina.
Un informe del Instituto de Medicina Legal revela un dato brutal: Marisol había ingresado 3 veces al hospital en los últimos 5 años por “caídas”. Nunca puso una denuncia. El sistema le falló. Nosotros como sociedad le fallamos.
CAPÍTULO 5: ¿Y AHORA QUÉ?
Roberto “N” fue trasladado al penal de San Miguel esta madrugada, con un fuerte dispositivo de seguridad. En la foto que le tomó la PNC y que hoy circula en redes, se le ve con la misma camiseta blanca y la misma mirada vacía que tenía en su casa. A su lado, dos agentes lo sujetan como si temieran que fuera a desvanecerse.
La Fiscalía ya confirmó que pedirá la pena máxima de 50 años por feminicidio agravado. El abogado de oficio asignado a Roberto declaró que su cliente “se declarará culpable y no mostrará oposición”.
Mientras tanto, la casa de la colonia Milagro de la Paz está sellada con cinta amarilla. Los vecinos pusieron veladoras y flores en la acera. Un cartel escrito con plumón dice: “Perdónanos, Marisol. Por no ver. Por no escuchar. Por no hacer nada”.